lunes, 8 de mayo de 2017

Dos textos curatoriales para fotografía - Fabricio Estrada

Los textos a continuación, los escribí para dos exposiciones fotográficas realizadas en Tegucigalpa el pasado marzo 2017.


Dos textos curatoriales, fotografía CAC-UNAH, marzo-2017


Urbanimales: luz de nueva especie

Christopher Alexandré afirma que es más fácil construir ciudades que vida urbana, y de ahí, que la mirada de Samuel Erazo en esta muestra, se dirija -por sobretodo- a los deshechos acumulados de esta vida urbana ausente dentro del horror vacuii de Tegucigalpa.
La organicidad, tan vital entre habitante y ciudad, adquiere en cada fotografía de Urbanimales, la especificación forense de órganos expuestos, un inventario de las patologías visuales a la que se enfrenta una ciudadanía inerte, sobrepasada o simplemente excluida de la idea de un espacio público. La atrocidad de semejante despojo se lee aquí desde la laberíntica escritura de una luz enferma que, haciendo uso de la interpretación digital mixta, hace emerger la pátina sangrienta de la violencia “que se respira” día a día.
A contravía de la idea funcional de la postal turística, Samuel Erazo va en busca de otra luz más allá del resplandor cívico, a contraluz de la promoción constante para las celebradas inversiones infraestructurales. Todo lucha en sus imágenes, cada espacio es disputado con fiereza y el aquelarre supera la lírica ideal que Lefevbre pensaba para toda ciudad humana: el uso de la ciudad es la fiesta. No hay algo parecido a una fiesta en el abordaje que Samuel Erazo realiza en su fotografía, a menos que esta fiesta haya adquirido el frenesí bizarro de lo orgánico en descomposición generalizada.
Asistimos, entonces, a un golpe visual simultáneo donde la imagen captada en una corresponsalía íntima e incisiva, implosiona en cada mirada que intentamos dar y donde, paradójicamente, la modernidad anunciada vino a significar la destrucción espacial y anímica de una sociedad que no alcanzó su etapa pre industrial pero que, dentro del portento mediático, consume el deshecho de las lejanas industrias globales.



In Concreto,  o el tótem emergente.

Cuando se ha impuesto la organización irracional del paisaje cada línea racional que despunte se vuelve espejismo o tótem. Las edificaciones que van surgiendo en medio del caos hunden por igual con su peso concreto, desplazan como si en lugar de una corona de oro, Arquímides hubiera utilizado una inmensa pintura de Mondrian para revelar lo falso.
Gabriela Fú en su muestra In Concreto se concentra en el rítmo -atípico para esta ciudad- que sube o crea florituras dentro de la pisquis de quienes lo perciben casi como un misterio que llega desde una verdad apenas intuida. ¿La verdad? La estructura, el edificio que aparece de la noche a la mañana luego del dilatado sueño de nuestro sub desarrollo urbano. La confrontación con estas nuevas realidades habitables es tan fascinante como la que sucede frente a un tótem, punto de fuga del desconcierto, monumento a nuestra intriga.
Y es que en la precariedad urbana toda edificación reciente se convierte en nomenclatura direccional, orientación hierática por la cual la ciudad simboliza y adquiere estatura y conciencia, desde lo parcial a lo global, desde lo elemental a lo total, desde lo relativo a lo absoluto, no sin dejar de irradiar cierta perversidad respecto al paisaje circundante.
In Concreto, de Gabriela Fú, reúne las piezas del lego en la ciudad fragmentada a todo nivel y, propone con lenguaje plástico armonioso, la ruta psíquica que ayudaría a establecer una urbanidad funcional en lugar del estorbo civil monumental donde las calles -y el espíritu humano- dejan de fluir.



Fabricio Estrada

Marzo, 2017

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