jueves, 7 de mayo de 2009

Vive para siempre una Madre Contra la Muerte

Foto Chaliobala ®
Hoy falleció Doña Fidelina Pérez Borjas, una mujer que durante 27 años buscó a su hijo Samuel, en cada cementerio clandestino, que la tierra aún protege, en las cárceles clandestinas; en las unidades militares, en casa presidencial; en las calles y plazas gritó por justicia para su hijo.

Los muros de la impunidad no terminaron con su esperanza, hasta el último suspiro buscó a su hijo, a quien los cuerpos de seguridad del Estado de Honduras desaparecieron junto a Enrique López Hernández, María Ediltrudes Montes y Julio César Méndez, en la aduana de Guasaule, en el Sur de Honduras, el 24 de enero de 1982.

Durante más de dos décadas escuchó y rechazó las mentiras oficiales del Estado y soportó la ignominia militar que le pretendía atemorizar para que desistiera de su lucha, a la que nunca renunció con tal de mantenerse activa contra las desapariciones forzadas en Honduras y la promoción y defensa de los derechos humanos, para que la impunidad no continuara golpeando a más familias.

Soportó y sobrevivió a muchas campañas de desprestigio que pretendían terminar con la organización de la cual fue fundadora: su COFADEH querido, pero no logró superar la última, una de las más despiadadas y crueles que se emprendió desde los que se aferran a la impunidad.

Su última actividad pública a favor de la verdad y la justicia fue el 27 de diciembre de 2008, cuando más de 40 familias se reunieron en la primera asamblea para respaldar el Programa Nacional de Reparaciones, PNR Llegó a dar ánimo, alentar y fortalecer a todas sus compañeras a quienes les dijo “estoy enferma y vengo porque estoy convencida de que este es mi lugar”.

Con sus 82 años de edad transmitió a los asambleístas la fe y logró empoderar a sus compañeras de su lucha, les transmitió la fuerza para que se mantuvieran firmes y no cedieran ante los embates de los detractores que desde su fundación querían destruir al COFADEH.
Una de sus frases históricas en la búsqueda de su hijo fue “Donde quiera que haya un cementerio clandestino ahí estaré y recogeremos sus restos, si no es el de mi hijo otra hará lo mismo con el mío”.

Doña FIDE como muchas otras Madres murió sin haber obtenido justicia y sin que el Estado le haya entregado un informe de lo que ocurrió, por qué ocurrió y quiénes son los responsables de las desapariciones forzadas.
Se fue con la esperanza de que estaba a las puertas de la apertura de un nuevo proceso que el presidente Manuel Zelaya Rosales prometió al entregar el Decreto PCM-28-2008, el 10 de diciembre de 2008, en la casa de los familiares de las víctimas.


También se fue con la satisfacción del deber cumplido, de no haber guardado silencio, de denunciar que en Honduras hay crímenes sin saldar. Luchó día a día contra la Impunidad junto a otras madres, esposas, hermanas e hijas de desparecidos, contribuyendo con ello a institucionalizar el país para la desmilitarización y a generar una cultura de denuncia.
Para el COFADEH continuar con el legado de Doña Fide es más que una obligación, hoy lo asumimos como un deber.


*Comunicado del COFADEH
7-5-09

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